10 mayo 2006

El pequeño niño soldado -Javier Hernando-


Esta noche como otras y más tiene color a hierro oxidado
el cielo en Uganda, son grises todavía el humo y las nubes.

Pequeño disfraz de cadáver bienvenido a tu noche de carnaval:


anduviste descalzo por calles vacías y semáforos pisando
cristales sobre cimientos de ciudades ya quemadas, cansado
alargaste la mirada como palabra esdrújula
¿acaso todo intento es vano? tus brazos de bambú, tus largos
dedos son grandes dagas negras para los soldados.


anduviste descalza y nómada por cruces de iglesias, dormiste
en sacos rotos y polideportivos de metralla, cansada huiste hasta
de tus articulaciones, ¿acaso eres el trapo donde limpian sus pollas?
¿acaso eres la mujer con mantón de Nonell viajando desnuda?


Hay un sinfín de noches esperando detrás de la puerta kilómetros
eternos que duran años o largos ciclos, a la izquierda y
a la derecha pasa la vida veloz como el vuelo del vencejo,
cuidado! esta noche viene Pedro y también viene el lobo.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Os invitamos a nuestro blog huellaindeleble.blogspot.com de divulgación poética. Muchas gracias.

5:29 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Creo, querido Javier, que nos va a tocar tener una conversación sobre la sensación de inutilidad que nos invade a veces a los/las poetas, si acaso la poesía social sigue salvándonos de esa mala conciencia y si, quizá, el eje útil/inútil no será una gran mierda construída desde fuera y la tarea del arte (¿mayúscula?, ¿minúscula?) sea la única auténticamente humana que queda (¿y qué significa ser humano exactamente?) Un abrazo, me has hecho pensar. Cuéntame qué piensas sobre el tema ¡A MÍ ME OBSESIONA!
Estefanía.

8:47 p. m.  

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