10 mayo 2006

ANTES QUE LLAMARA- Dylan Thomas


(¡Muchas gracias, Alberto, por recomendar este poema al hilo del cordón umbilical que venía al hilo del astronauta que venía al hilo de tu poema!)

Antes que llamara y la carne me abriese,
que mis líquidas manos golpearan en el vientre,
yo, que era entonces informe como el agua
que formaba el Jordán junto a mi casa
era hermano de la hija de Mnetha
y hermana del gusano que gestaba la vida.

Yo que era sordo ante la primavera y el verano,
que no sabía los nombres de la luna y el sol,
ya sentía el latido bajo la armadura de mi carne,
aunque existía sólo en forma de infusorio,
veía las plomizas estrellas, el martillo lluvioso
que mi padre balanceaba en su cúpula.

Conocía el mensaje del invierno,
los dardos del granizo y la nieve pueril
y el viento era mi hermana pretendiente;
en mí saltaba el viento, el rocío infernal;
y mis venas fluían con los climas de oriente;
antes que me engendraran supe el día y la noche.

Antes que me engendraran ya por cierto sufría;
el potro de tortura de los sueños
enroscaba mi osamenta de lirio
en una cifra viva,
la carne era cortada para cruzar los bordes
de las horcas en cruces sobre el hígado
y las zarzas de los cerebros estrujados.

Mi garganta conocía la sed antes de la estructura
de vena y piel alrededor del pozo
donde palabras y agua se entremezclan
sin pausa alguna, hasta pudrir la sangre,
mi corazón conocía el amor, mi vientre el hambre;
al gusano yo olía entre mis propias heces.

Después el tiempo envió a mi mortal criatura
a derivar o ahogarse en los océanos
habituados a la aventura de la sal
en las mareas que jamás tocan las orillas.
Yo que era rico, me hice más rico aún
sorbiendo poco a poco el vino de los días.

Nacido del espectro y la carne, no era espectro
ni hombre, sino espectro mortal.
Y luego me abatió la pluma de la muerte.
Fui mortal hasta el último suspiro prolongado
que llevó hacia mi padre
el mensaje de su agónico cristo.

Tú que te inclinas en la cruz y el altar
acuérdate de mí y apiádate de Aquel
que mi carne y mi sangre tomó por armadura
y llegó a traicionar el vientre de mi madre.

(Versión de Elizabeth Azcona Cranwell)

1 Comments:

Blogger Feministea said...

¡Qué alegría tener este poema en la página! Gracias, Estefanía. Necio y despistado olvidé referirme al poema en prosa de Javier Lostalé "Maternidad", del libro "La Estación Azul". Es precioso. Estas antologías sobre poesía española reciente, sobre poesía española a partir de 1.975, sobre poetas españoles a partir de 1.950, que aparecen y desaparecen deberían recoger este poema y muchos otros de Javier. Escribo indignado y decepcionado. La poesía oficial, del regimen, de los elegidos, es una farsa. Evidentemente aciertan (alguna vez), pues la ignorancia no les impide incluir a otros grandes poetas. En fin, qué voy a escribir si los estudiosos encargados de llevar a cabo las antologías ni siquiera conocen a poetas, "oh! ¿de veras existen tantas mujeres que escriben y publican poemas mucho mejores que los que yo selecciono?´" Sí, muy señor mío. Debería abrir algún libro distinto de vez en cuando que no fuera su Manual.

Con ternura, Alberto.

9:28 a. m.  

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