14 junio 2006

DE LA REVOLUCIÓN Y LA PAZ

Estaba viendo la entrevista que Jesús Quintero le ha hecho al subcomandante Marcos y me he hecho las siguientes preguntas:
reconozco mi admiración por el subcomandante y he admirado siempre las posturas revolucionarias, porque creo que son las que permiten que valores como la justicia social y la igualdad, al radicalizarse, puedan empezar a significar lo que a nivel verbal ya eran,
AHORA BIEN
¿realmente podemos hablar de cambios revolucionarios cuando se vuelven a utilizar una y otra vez los mismos métodos, los violentos?
¿está justificada la violencia en algún caso?
Afirmaba el subcomandante: queremos una política que no tenga como fin la toma de poder, ¿no se contradicen un poco sus palabras al tener que recurrir al ejercicio de la violencia?
Y PENSABA EN
la líder birmana Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz
que está dirigiendo la resistencia al régimen dictatorial de su país a través de los métodos no-violentos propuestos por Gandhi
Y CONCLUÍA QUE
sólo el ejercicio de la paz es revolucionario.

¿Vuestra opinión?

Un abrazo, Estef.


2 Comments:

Anonymous Ana said...

Un tema bastante espinoso. Desde mi punto de vista, la violencia es una vía rápida para conseguir algo porque así se coacciona con más facilidad y se da la apariencia de ser más fuerte. Pero ¿hasta qué punto es efectivo? ¿Cuánto dura? En el fondo, lo que rige es el terror y no la razón. Optar por la vía pacífica es el camino más complicado; la paciencia, la mesura... es una construcción ardua que probablemente roce el desaliento porque a veces parece que no se ve el fin, pero cuando se ve, la satisfacción es enorme, y al final se demuestra que es más fuerte el resistente que el violento.

11:56 p. m.  
Anonymous Estef said...

Estoy completamente de acuerdo contigo. Pero cuando sólo se tiene una vida y se necesitan cambios profundos, desmontar quizá instituciones de siglos, entiendo la impaciencia, entiendo la violencia. Decía Gandhi que la gente era violenta a causa de la desesperación, y creo que es verdad. Pero creo que el reto real está en la paz precisamente por lo que tú dices: por su duración, porque todos los cambios violentos caducan, pero la paz puede irse moldeando sin coacción. Claro que viene a mi mente también un lema feminista: Ni guerra que nos destruya, ni paz que nos oprima. Porque también llaman paz a la calma de unos pocos. Un besote.

12:25 a. m.  

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